
El arte de nacer
Tras muchos empujones y esfuerzo, conseguiste meter la cabeza por un túnel que se abrió ante tu cabeza. Era estrecho, a pesar de ello insististe con ganas, perseveraste en el empeño de pasar por ahí. Algo en tu interior te indicaba que era lo correcto, que no tuvieras miedo, que todo estaba bien, que confiaras.








