
La felicidad que sientes
Después de un largo viaje con mi familia, por carreteras nevadas y rutas entrelazadas de un paisaje espectacular, llegamos. Bajé del coche y, cuando estuve frente al glaciar, inmenso, azul, con entreverados de blanco y tierra, sentí una felicidad inmensa, indescriptible. De mi pecho comenzó a brotar una emoción de plenitud tan grande, que no pude parar de llorar de puro gozo. A mi mente llegó un pensamiento de gratitud. No dejaba de pensar: “¡gracias!, ¡gracias!, ¡gracias vida!, si muero ahora, ya habré vivido de todo”.
María José Malleiro Zorzano (recuerdos de mi viaje por Islandia)








