Somos gente distinta

“¿Sabes lo que la gente realmente quiere? Todos, quiero decir. Todos en el mundo están pensando: ojalá hubiera otra persona con la que realmente pudiera hablar, que realmente pudiera entenderme, que fuera amable conmigo. Eso es lo que la gente realmente quiere.” Doris Lessing

A mí no me gusta el fútbol. Ni verlo por la tele, ni ir a verlo en directo. No tengo idea de cómo se llaman los jugadores de uno o de otro equipo y, si dependiera mi vida de ello, moriría, porque no sería capaz de decir más allá de cinco o seis equipos de fútbol de todo el mundo.

Y tan feliz que he vivido toda mi vida con ello. Estoy totalmente a favor de que, a la gente que le guste, lo vea, se traslade de un lado a otro para seguir los partidos o se compre lo que le apetezca de sus equipos favoritos.

A mí no me gusta el baloncesto. Ni verlo en directo, ni verlo por la tele. No tengo idea de cómo se llaman los jugadores de uno o de otro equipo y, si dependiera mi vida de ello, moriría, porque no sería capaz de decir más allá de tres o cuatro equipos de baloncesto de todo el mundo.

Y tan feliz que he vivido toda mi vida con ello. Estoy totalmente a favor de que, a la gente que le guste, lo vea, se traslade de un lado a otro para seguir los partidos o se compre lo que le apetezca de sus equipos favoritos.

A mí no me gusta el tenis. No tengo idea de cómo se llaman los jugadores y, si dependiera mi vida de ello, moriría, porque no sería capaz de decir más allá de dos o tres jugadores de tenis de todo el mundo.

A mí no me gusta el ciclismo. Ni verlo por la tele, ni ir a verlo en directo. No tengo idea de cómo se llaman los corredores, ni siquiera si corren en equipo y, si dependiera mi vida de ello, moriría, porque no sería capaz de decir más allá de uno o dos nombre de ciclistas famosos.

Y tan feliz que he vivido toda mi vida con ello. Estoy totalmente a favor de que, a la gente que le guste, lo vea, se traslade de un lado a otro para seguir las carreras o se compre lo que le apetezca de sus corredores favoritos.

A mí no me gusta el atletismo, ni tengo idea de nada referente a los Juegos Olímpicos. Si mi vida dependiera no podría decirte ningún nombre de un corredor, de un nadador, de un jugador de balonmano, ni de nada de ello.

Lo único que he visto alguna vez, en este tipo de eventos, es lo relacionado con el patinaje artístico, con la natación sincronizada y, algo de los juegos de invierno, que tiene un punto de artístico.

Y con ello he de vivir, rodeada de personas a las que les gusta el fútbol, les gusta el baloncesto, les gusta el tenis, les gusta el atletismo y les gustan todo tipo de deportes que salen a diario en los medios de comunicación.

Recuerdo cuando jugaba el Celta de Vigo, equipo al que mi padre, de Vigo, adoraba a muerte. Recuerdo las tardes de partido, en las cuales, ante la única televisión que había en la casa, mi padre anonadado y absorto, con el corazón en la boca, cada vez que casi metían un gol, gritaba el archiconocido ¡Uiiiiiiii! y luego soltaba un taco.

Como el susodicho aparato, se encontraba en la sala donde teníamos la biblioteca, si yo necesita un libro, para hacer un trabajo del colegio, me tocaba pasar por delante de él para buscarlo. Los gritos de disgusto que emitía, por interrumpirle la vista de la “caja tonta” y hacerle perder, durante unos segundos, la visión de 22 hombres grandes peleándose por encajar un balón en un rectángulo con red, eran un escándalo.

El fútbol en casa, para mi padre, era sagrado, al igual que para mi abuelo, en las temporadas que se venía a pasar con nosotros, eran sagrados los toros y “el parte”, como le llamaba a los telediarios.

Por ello, reitero, que somos gente distinta, aquellos que no gustamos de este tipo de eventos, con multitudinarias audiencias y seguidores acérrimos, que se cuentan por millones y millones alrededor del mundo entero.

Nada en contra de ellos, la verdad, nada en contra de nadie. Me encanta la diversidad, lo distinto, lo diferente, el cambio, la variedad.

Que soy diferente lo sé desde siempre. Nunca he ido a la moda de nada, la moda me la he fabricado yo misma, visto a mi aire y vivo a mi manera, dentro de lo más legal y moral posible.

Evito andar copiando a los otros. Que copiar de otra gente y decir luego que lo que haces es tuyo… feo feo. No quita, claro, que vea algo, me guste y me diga, oye, parece que me agrada este trocito de texto, me quedo con la idea. Entonces es hora de indicar que he cogido la inspiración de este señor o de aquella señora, escribiendo su nombre debajo, o que se me ocurrió al ver esta o aquella película, o que la frase la escribió tal persona.

Que soy gente distinta me ha quedado claro desde que tengo uso de razón, porque siempre pienso que todo la humanidad es buena, por eso me han dado tantas tortas en la vida y me llevado tantos chascos.

Aunque me da lo mismo, sigo creyendo que todos, seamos como seamos y nos comportemos como nos comportemos, en lo más interno de nuestro ser, somos buenos.

Somos gente distinta.

Abrazos de corazón.

María José Malleiro Zorzano (Mirena)

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