El miedo

El Miedo
"Haz solo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando tenga que llegar, porque lo que debe ser será." - Facundo Cabral

Dicen que hay dos emociones base, con las cuales se conjugan el resto de nombres y verbos que componen los vocabularios de cada idioma, y son: amor y miedo.

Con ellas generamos dos grupos extensos, casi ilimitados, de formas de sentir, que hemos catalogado como bueno y malo.

Tememos a la vida, a la muerte, al brillo propio y al ajeno, a la pobreza, al abandono, a la pereza, que se nos engancha y no nos deja avanzar.

Nos aterra la soledad, la distancia, los cambios, hasta las simples arañas generan abundantes gritos y aspamientos de manos en mi hijo (y en otros, ¡eh!), cuando aparecen agazapadas tras un mueble o colgadas de la lámpara.

Preguntamos, miramos fuera y es en nuestro interior donde se encuentran las respuestas a esas preguntas que vienen de lejos.

Complicamos lo fácil por miedo al dolor o miedo al miedo, sí, el miedo al miedo es aquello que tenemos cuando algo nos da miedo y, luego, después de realizarlo, comprendemos que lo que temíamos era ese propio miedo, no el hecho que creíamos que nos lo provocaba.

Esos miedos, una de las mejores maneras que yo conozco de soltarlos, es enfrentarlos, no queda otra. Agarrarlos por los cuernos, tomar la determinación de hacer aquello que temo, a sabiendas de que nos puede paralizar. Hacerlo de forma controlada, de a poco.

Quizá, si la herida es grande y me paraliza en las funciones importantes, he de ir acompañado de un buen médico o terapeuta en parte del proceso, pero soy yo el que debo dar los pasos principales. Nadie podrá por mí, nadie dolerá mi terror, ni sentirá el nerviosismo que puede poblar mi cuerpo y mi mente en esos momentos.

¿Cuántas veces no sabemos por dónde tirar y nos sentimos perdidos? Hasta que nos damos cuenta de que el camino es el que cada uno de nosotros hace, que cuando damos un paso aparece el otro y, al siguiente, el camino se va abriendo más y luego, incluso, surgen otras rutas que nos ofrecen opciones de caminar distinto.Y comenzamos de cero, desde el no miedo.

De pronto pueden surgir nuevos miedos, que se acercan para descubrirnos que lo que tenemos es miedo del miedo.

Miedos tiene todo el mundo, no se trata de desintegrarlos con una varita mágica, es más una cuestión de integrarlos y vivir con ellos.

Si constantemente huyes de lo que te da miedo, estarás perdiendo la oportunidad de escuchar ese miedo, de establecer un diálogo” contigo mismo y con tu miedo.

Te propongo un EJERCICIO:

1- Escribe en una hoja todo lo que harías si no tuvieras miedo, si no hubiera razón alguna que te impidiese hacer lo que quieres lograr. Se trata de ponerlo todo, las pequeñas cosas, como por ejemplo acariciar un perro, que no puedes porque te da pánico que te muerda; ir a nadar a un río o mar, que ves imposible porque algo te impide meterte más allá de los tobillos; e incluso metas más altas como estudiar un máster, o escribir un libro.

2- Haz una lista de los beneficios que te reportaría llevar a cabo ese objetivo, como por ejemplo sentirte más valiente, encontrarte mejor contigo, saber que puedes lograr lo que te propones, etc.

3- Investiga qué es lo peor que te podría pasar en caso de que realizaras esa acción que te da miedo, y escribe posibles acciones que podrías emprender para arreglarlo.

4- Con todos los datos anteriores frente a ti, sé realista, realmente ¿es muy probable que sucedan todas esas “desgracias” terribles que has descrito? Quizá alguna pequeña parte pueda cumplirse, pero también es cierto que hay posibles soluciones, que dispones de variados recursos para solventarlo.

5- Ahora elige una de las cosas que te da miedo y ponte una fecha para comenzar a escuchar ese miedo, para comenzar a atender ese miedo. Para comenzar a sanar ese miedo que te impide vivir de una manera plena.

6- Pide Ayuda. Si el miedo es grande o lleva contigo mucho tiempo, has de plantearte ir acompañado de un terapeuta que te asesore. Los psicólogos y los terapeutas saben las técnicas más adecuadas para cada caso. Asesórate y ve acompañado si crees que no puedes hacerlo en solitario.

7- Sé benevolente contigo. Si llevas toda la vida padeciendo ese miedo, que quizá ya se haya convertido en fobia, ten paciencia en el proceso de sanación. Todo lleva su proceso. Poco a poco.

Aquí comparto un vídeo de mi canal para que transformes tu vida, para que escuches tus miedos y fobias. Si te apetece puedes dejar algún comentario en el vídeo o suscribirte al canal. Si quieres entrar en mi canal puedes pinchar aquí:  Con las Manos de Mirena

Comienza a actuar desde el amor, ábrete paso entre las ramas del miedo y atraviésalo.
Abrazos de corazón.

María José Malleiro Zorzano

 

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